viernes, 17 de febrero de 2012

Sueño en colores

Sueño con flores, jardines inmensos, hermosos y radiantes.
Sueño con estrellas y lunas, danzantes bajo una lluvia universal.
Sueño con colores que se mezclan con olores, que se mezclan con sabores.
Sueño con canciones, que compone alguien con alguien, mientras escuchan otra canción.
Sueño con amigos, amigos que están, amigos que ya no están más.
Sueño con artistas que han fracasado, sueño con los sueños de ellos.
Sueño con esperanzas y con otros sueños que se hacen realidad.
Sueño con la justicia, esa que cuesta soñar, esa que cuesta construir.
Sueño con ilusiones, con promesas,  anotaciones y justificaciones.
Sueño con temperas, pinceles y papeles.
Sueño con aquellos, con los unos y con los otros, se buscan y se pegan, se enamoran y se besan.
Sueño con felicidades, ajenas y conocidas, todas hermosas para mi.
Sueño con la libertad, y es el mejor sueño de todos.
Sueño con amores, corazones contentos y almas alejadas.
Sueño con el mundo, más verde y hermoso que nunca, sueño con el sueño de verlo de nuevo.
Sueño con el camino, que seduce y provoca. Sueño que es la vida una vez más.

jueves, 16 de febrero de 2012

Miro una persona y le invento una historia. La imagino personaje de alguna historia, de un cuento o una historieta. Le invento un ambiente, un conflicto, códigos y misterios que no siempre concluyo. La creo protagonista de una historia que será luego best seller, éxito del cine, traducida a 60 idiomas y cosas así.
Pero nunca hago nada con eso, nunca lo pasó al papel, jamás. Suelo imaginar y recrear el ambiente y el universo en donde transcurre su historia.
Las historias no suelen terminar porque uno se cruza con otra personas y ahí nace otra historia. Es una constante en el transcurso de los días. Como mi fascinación por hablar de caminos o escribir poesía barata.
Las creaciones están en la calle y en las estaciones del tren. En ese cóctel de historias que abundan en cualquier ciudad o pueblo. El periodista, como mi caso, busca esa historia porque siente que merece ser contada. Porque vale la pena que alguien se la cuente a otro. Que se convierta en una leyenda o en una anécdota popular.
Si me ves por la calle lo más probable es que veas que estoy como medio distraído. Seguramente estaré pensándote una historia. También un pasado, un ambiente, un romance y una pena. Y si no estaré haciéndolo con el que está al lado tuyo.
También puede ser que ya te conozca o que ya te haya cruzado algún día. En ese caso, lo más probable, es que ya tenga imaginado algo sobre vos.
Con esa motivación en las calles, alguien como yo busca la manera de seguir buscando historias. No solamente imaginarlas. Encontrarlas, conocerlas, sufrirlas, amarlas, saborearlas, escribirlas, publicarlas. Es el destino, si es que existe, de alguien como yo.

viernes, 13 de enero de 2012

Camino

Me fui quedando solo, y fui pagando las heridas de todos, las mias y las tuyas. Cuando el sol salía todas las mañanas y pura luz me rodeaba creía que ya estaba, que nada podía salir mal. Que todo a mi alrededor era perfecto, las personas, los momentos, las salidas, las risas, absolutamente todo. Sentía en lo más profundo de mi corazón que nada podía lastimarme, que el dolor no pertenecía a mi vida. Vivía noches y tardes únicas, con las personas que me hacían feliz y me llenaban con cada palabra. Vivía un verano inolvidable, de los que jamás olvidaré; de esos que perduran en lo profundo del alma durante mucho tiempo. Creo, puedo decirlo, fue el verano de mi vida.
Creí estar bien y creí que los demás estaban bien. Creí que vos estabas bien.
El sol comenzó a ocultarse y la noche cayó. Ya nada fue igual. Comencé a seducir a la soledad y la soledad se enamoró de mi. Comenzaron a caer, uno a uno se fueron yendo, se fueron las ganas y las personas. Perdí todo, dejé de ser lo que era. Nadie creyó en mi y nadie rió conmigo. Nadie quiso llorar y nadie quiso confiar. La oscuridad invadió todo, deje de emocionarme, dejé de salir, dejé de reir, dejé de intentar, dejé mi vida. Me abandoné a la infinita gana de no hacer absolutamente nada.
Perdí fuerza, coraje, voluntad, perdí personas. No gané, no gané nada. No tenía con quien ganar, con quien compartir el triunfo. Nadie llamó, ya nadie pregunta por mi.
Las tardes fueron eternas, las noches insufribles bailes con el insomnio. Lloré pero ya no tuve ganas, me mentí pero no funcionó. Quise pero no puede, intenté pero fracasé. Mi familia preguntó pero ignoré el llamado, mi carrera desapareció, mis sueños nunca estuvieron y Dios...
Caminé pero las rocas reemplazaron a las personas, y mi guía se fue. Mi luz se apagó, tu luz nunca estuvo, llevo las marcas de lo que fue y no lo que soñé. El camino son recuerdos, recuerdos de antes del verano. Sueños, pesadillas, cuchillos, tijeras, sangre.
Lágrimas y sudor.
Canción y dolor.
Perdón...
Levanté y creí ver luz, creí que salía, pero el tiempo jugó su carta. Soledad, tristeza, desesperación, gritos, paz. Recé, canté, jugué, crecí, maduré, caí. Aprendí.
Siento caminos, y siento la vida. Siento el dolor, siento extrañar, siento aprender, siento mentir, siento caer, siento sufrir, siento llorar, siento sentir.
Llegué, solo y triste final. Nadie para abrazar, nadie leerá. Perdido, romántico epílogo de lo que fue.
Legué.
Final.
Comienzo

martes, 10 de enero de 2012

Las ganas de nada

Tengo ganas de nada, de no hacer nada, de estar parado frente al tiempo y frente a vos. Tengo ganas de estar en silencio, de mirarte y contemplarte, de buscar palabras.
Tengo ganas de nada, no aguanto mas nada. Tengo ganas de frenar la respiración, de frenar el corazón, de hacer silencio y silencio.
Tengo ganas de nada, no tengo ganas de gente, no entiendo ni quiero entender. Tengo ganas de nada, ganas de soledad, ganas de silencio.

No comprendo porque cada vez estoy más solo, no entiendo porque no estas conmigo, no entiendo nada, no entiendo corazón, no entiendo esta pasión. Tengo ganas de nada, ganas de no hacer nada, ganas de no estar.

Tengo ganas de nada, maldita mierda existencial, tengo ganas de saltar, ganas de volver, ganas de nada.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Fin

Las cosas deberían quedar claras, pero poco entiendo a esta altura. ¿Por qué? ¿Así? Un día soy la alegría, el carnaval, el buscado por todos; otro día desaparezco de la memoria de todos. Un día me entrego, al otro día nadie se juega. ¿Qué pasa?
Ya no soporto las miradas, la tuya y la mia en el espejo. No soporto las miradas de costado, no soporto las miradas de juicio, aún de persona que ni conozco. ¿Qué pasa?
No creo en nada, nadie cree en mí, todo se desvanece, todo se vuelve borroso y nadie me escucha, pero nadie grita. Oscuridad, sangre, oscuridad, sangre, dolor...
¿Qué pasa? Ya no hay Dios, no hay dones, no hay nada por lo cual pelear o sentirme bien. No hay nadie, no hay vos, no hay tu tía. No quiero más, no hay más. ¿Qué pasa? ¿Por qué? No miren más, no busquen más.
No soporto la bronca, el resentimiento, la mentira, ¿Qué pasa? ¿Acaso tanto importé? Otrora rey, hoy desterrado. No lo soporto más, no quiero más, no deseo más, no busco más. No hay mundo, no hay sueños.
Me voy, me bajo del barco, ¿Es esa la solución? Me resguardo en el sentimiento de cagón, o quizás ya lo haya entregado todo. Me voy, y así será. No más dolor, no más perdón, no más miradas, no más caretas. No más yo.
¿Qué pasa? ¿Es el fin? No más Miércoles, ni Viernes y Domingos. No más yo. No más nada, no más voz.
¿Qué pasa? ¿Ya me voy? ¿Ni una ficha ni siquiera ahora? Nunca lo valió, menos ahora. No cambiará, el destino es así. ¿Qué pasa?
FIN

martes, 15 de noviembre de 2011

Sufrir

A Colombo, Pereira y el Chinito De la Serna, firmes y silenciosos seguidores.

"Estoy tomando tengo un bajón..."
Pablo Lezcano

¿Cuántas puertas de entrada tenía este bajón? Creo que podía elegir no caer, no entrar, pero no, el muchacho hacia allí fue. Y no paró, pero tampoco chocó. ¿Se podrá volver hacia atrás? ¿Existirá esa solución?
El alcohol y la droga, te llenan y te vacían. Te alimentan y te comen. ¿Causa? ¿Problema? ¿Internación?
- Me duele el corazón doctor
- Sí, lo se, pero si usted no me tira algún dato más.

Uno se mete en agujeros de donde no puede salir, y así y todo no grita, no salta, no llora, no hace nada; quizás porque nunca supo hacer nada. Pero el dolor...Ay el dolor que no para, que no afloja. ¿De dónde sale? ¿A dónde quiere ir?

Es un problema sin solución porque sencillamente no tiene causa, no tiene nada. Sos vos contra vos mismo. Sos vos como enfermedad contra vos como cura. Uno gana, el otro muere. Y vos (El tercer "vos", tu corazón) tiene que elegir, se deja morir o la pelea.

Pero difícil pelear contra algo que no se ve o que no se sabe que es. ¿Existirá el dolor por el simple hecho de existir el dolor? ¿Se puede sufrir porque simplemente se sufre? ¿"Sufrir" es una acción o un estado del corazón?

Tomarse una birrita, buena salida, fácil, sin sentido, cobarde. Pero tu vida fue así siempre, ¿Qué más da? ¿Qué otra cosa podés esperar?

Las cosas no duran para siempre, se fue y quizás no vuelva. Es hora del bajón, del acto de escapatoria, salir, correr, huir, no volver. ¿Qué más da?

martes, 1 de noviembre de 2011

Algo anda mal, algo huele mal
No se si soy yo o todos.

Algo camina mal, algo se cae
Parece mentira, parece verdad.

Algo no se siente, algo no va,
Es que no está, ni aquí ni allá.

Algo no arranca, algo no entra,
Algo que duele, algo que sueña.

Algo parece que no, si o no,
Algo no brilla, algo no salta.

Algo no puede ser, debe ser algo.
Algo llora y luego no es algo.

Algo sale, algo ya cambia,
Algo transforma, nada que vuelva.

Algo grita y algo sangra,
Algo no bueno, celosa pasión.

Algo no es lo mismo
Algo no lo será
Algo cambió
Algo murió

Alguien vivió.

martes, 20 de septiembre de 2011

Conocí a una chica

Conocí a una chica.
Una mujer hermosa y agradable.
¿Una chica? ¿En dónde?
Por ahí, ¿qué importa eso ahora?
Lo que importa es que siento que cambia todo.
La rutina, los placeres, los gustos y el movimiento andado de las estrellas. Todo cambia cuando su presencia llega.
Guau, ¿Cuándo pasó? ¿Qué pasó?

Conocí a una chica y está buena. Conocí a una chica que me quiere y eso está bueno. ¡Qué tan loco se puede poner todo!

Hay muchas cosas que cambian. Yo seguramente habré cambiado. Ella dice que también. Curiosas estas situaciones que...¿Cómo las llaman?
El momento es hermoso y eterno. Resplandece y queremos que acabe. Ella es alguien y yo soy alguien. Los demás, no lo se.
El momento es haberla conocido.
Que el momento dure para siempre, que el hoy no se termine.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Se me parte la cabeza, casi no puedo ni escribir, casi no puedo vivir. Es una gripe o quizás algo más. Ya no lo soporto, no lo quiero más. Miradas que no miran, palabras que no son, promesas que ni da, cosas que parecen explotar. Mirar para otro lado, o mirar a los ojos.
Uno dice cosas, el otro no se la juega, aquel parece un careta, aquella no te fuma. Todo mierda, todo mierda. Basta, ¿Por qué? No mientan en la cara de alguien que siempre fue sincero. Es respeto, y se exige, por más feo que suene.
No lo quiero más, no lo soporto más. ¿En quién confiar? ¿Con quién remar?
Los que están, al otro día no. No es sano esto, así no se puede seguir. Dar la vida por aquellos que no lo hacen, jugar un juego que solo uno juega. Así no va.

jueves, 5 de mayo de 2011

La alegría de estar con ustedes

Ayer cumplí 22 años. Parece ayer cuando festejaba cumpleaños en casas de fiestas infantiles, mezcla de compañeritos de colegio y familia. Parece ayer cuando festejaba mi cumpleaños en alguna canchita para jugar a la pelota con mis amigos y entregar de esos trofeos chiquitos, que para los 11 años los coleccionabas por doquier. Parece ayer cuando festejaba mi cumpleaños con algún pijama party, una buena película de terror y la mejor broma para aquel que se durmiera temprano (Los aderezos en la cara y una máscara de Scream eran infaltables). Es increíble, pero parece ayer cuando festejaba mis cumpleaños saliendo, o con alguna fiestita en casa. Tiempos en los que ir a un Shopping ya era salir.
Ayer invité a mi gente para que pase a darse una vuelta por casa, justo en medio de la semana cae mi cumpleaños y no favorece mucho para hacer la gran cosa. Así que abrí las puertas de mi casa al pueblo, ya desde la noche anterior, desde la vigilia de mi cumpleaños. Empezar mis 22 años con mi mamá, mi hermano y mi novia, fue tranquilo, simple, lo que necesitaba, con mi viejo llamándome desde Brasil (Donde está por laburo).
Durante el día desayuné con Ella, a pesar de sus horarios y de lo complicado que era, pudo darse una vuelta por casa, para mimarme y saludarme. Volví a enamorarme, algo que repetiría varias veces durante el día.
Al mediodía me llamó mi cuñada para avisarme que ya se venía a casa para almorzar. Mi cuñada, a esta altura, es casi una hermana menor, a veces pienso, o me gusta pensar, que saco lo mejor de ella, su costado más tierno y dulce. Con ella vino una de las mejores personas que conocí este último momento, como me banca ese muchacho, no creo que me pueda bancar nadie.
Por la tarde cayeron ex catecúmenos de confirmación, a esos pibes, con mi ahijado a la cabeza, los siento como pollos de uno mismo. Personas que sabes que en muchas cosas vos los bancaste, los escuchaste, los guiaste y por eso sos un referente para ellos. Mi ahijado es el pibe más bueno del mundo, aunque tiene sus cositas de bobo, daría mi vida por él. También estuvo la banda de amigos más mejores, perdón por la expresión, que tengo y que se que están en todas. Mi mejor amiga no podía faltar, y volví a sentir esa sensación de querer abrazarla por siempre.
Volví a ver, después de un tiempo, a un gran amigo de otra épocas, de aquellos últimos años de colegio. Es de esas personas que no ves todos los días, quizás lo ves un par de veces al año, pero que tenés más recuerdos y anécdotas que con la mayoría de los que inundan tu cotidianidad.
Uno de los amigos más fieles que tengo, sino es el mayor, apareció hacia la tarde noche, así como la mejor compañera misionera de todas. Y el primero no se fue hasta lo último.
Tuve las mejores compañías, las mejores personas del mundo. Hoy no valoro más cantidad, sino calidad. Éstos, los de mi corazón, siento que están en todas, no hay caretas, no hay vueltas, no hay falsos compromisos de amistad, sinceridad pura. Por ellos doy mi vida. Faltó alguno, quizás, pero se que están.
Otros faltaron porque ya no están, alguno me duele, otro ya no. Hoy soy feliz, y eso no es poco. Hoy soy yo, y eso tampoco es poco. Tengo a los que tengo, tengo a los que me hacen, tengo a los que me aman, tengo a mis amigos. Tengo vida.