martes, 24 de julio de 2018

24 de julio

Se miraron en la cama
en silencio
callados
pero mirándose,
se tocaron
acurrucados
en el frío y en la boca,
brazos en lunares
pelo en cintura,
contagiados
diciendo palabras al oído
presos de las sábanas, oh las sábanas
húmedas
tan de los dos,
mezcladas
en sus piernas
dobladas por el calor
derritieron sus cuerpos
y se hicieron miel
susurros, gemidos
se hicieron
y se fueroN.

jueves, 14 de junio de 2018

Buscame Martina

Buscame Martina
cuando las lluvias
golpeen el alma
con furia de café,
buscame en las algas
amargas del desosiego,
espinas danzantes
en tu alma y en tu pecho,
buscame golpeando puertas,
usando tu pañuelo rebelde,
leyendo a Alejandra
y a Gelman, oh Gelman,
buscame, buscame,
en una canción,
en el ritmo del arpa,
los gemidos sagrados,
gritos sin voz,
y buscame Martina,
en el frío aburrido
de la espuma continua
besa la arena
la despida y la deja.
Empieza otra vez Martina,
los días y la espuma,
caracoles y cangrejos,
la búsqueda del día,
Martina, Martina
buscame en un colectivo
en un taxi directo a Boedo,
buscame en un bar tomando
un vermú
Buscame Martina
que empieza otra vez,
y otra y otra vez.

domingo, 10 de junio de 2018

Te quiero
porque te veo libre
volando al viento
al sol y a la eternidad.
Te quiero
empapada de ganas
enseñando
con las alas bien abiertas.
Te quiero
porque me querés
sin intereses pero
con mi olor a miel.
Te quiero
repleta de dolores
llenos los dos de
angustias y corazones,
Te quiero
borracha de placer,
preguntando sin saber
qué otro mundo habremos de querer.

domingo, 27 de mayo de 2018

11 de la noche

Eran las once de la noche,
en Tigre
en la niebla
y en tu cabello.
En tu cabello
que besaba la piel
llena de fríos
cansancios
y golpes azulados.
En la niebla
del invierno
lleno de soledad
y de tempestades.
Y en Tigre,
la ciudad del rio
iluminado
pero abandonado,
fotografiado
pero golpeado
Era la hora
del beso eterno,
encontrado en el recuerdo,
de las onces
de la noche de ayer
tantas noches de ayer.
De ayer
y hoy
Tantos hoy,
tantos comienzos,
otra vez,
otras onces de la noche.

lunes, 19 de febrero de 2018

Pesadilla

Hubo un momento en que se sucedieron todas las tragedias juntas, todos los llantos desconsoladores liberados en un mismo grito de angustia, todas las tormentas feroces contras las costas de todas las almas pobres solitarias. Se pensó en rezar en algún dios de esta u otra tierra, quizás todo un olimpo lleno de pedidos y súplicas. Fue toda la furia contra el suelo, ya rodeado y lleno de miserias y sangre coagulada. Llovió azufre, aceite hirviendo y las plagas del antiguo testamento, una tras otra, se fueron vomitando sobre la superficie como si un volcán las fuera lanzando en orden. 
Fue ese momento de terror el que todo el mundo estaba esperando. Tanta espera, tanto deseo al dolor y el morbo de golpear lo golpeado se hacía carne en un huracán de castigos enumerados por los ilusos que esperaban ser testigos de una mentira diagramada. 
El fuego quemó todo a su alrededor y los tornados rompieron todos cimientos. Un cuerpo que era un mundo ahora convertido en una nueva canción llena de tristeza. El cuerpo, quemado, golpeado, dolido, ahogado, machucado, roto, colgado, castigado, asqueado, allí estaba. El mundo era él. Él lo era todo. El todo era un instante en su mente. 
Y su mente era nada, nada flotando en la nada. Como si una existencia se resumiera a contemplar esa lista de catástrofes que se anotaban en la lista de la muerte. Una muerte lenta, agónica, irónicamente bella. 

jueves, 18 de enero de 2018

Vino

El cantor se sentó y bebió un sorbo. Pensó en Dionisio y le agradeció. En las manos y en los pies de los artesanos de la vid, los artífices del deseo más infinito en boca de una compañera. La deseó como no había deseado a nadie. La amó. Y bebió. Y cantó.
Y pensó en la buena cepa de una buena guitarra, de un buen compás bailando con su piel arrugada por el sol y la calle. Los pueblos y sus dolores, los callados y las oprimidas. Pensó en el camino, en la fiesta y en la noble bebida. Persépolis está cerca, la sangre de Cristo.
Y lo entendió.
Tantas veces había escuchado pero no había entendido. El arte y el trabajo, la dignidad y la esperanza. La lucha y la familia: Si el vino viene, viene la vida.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Hoy

Pienso en tí como el ciego
que piensa en el sol,
deseándote, buscándote,
soñando una caricia de verano en tus manos.
No quería encontrarte,
pero tú lo hiciste,
con tus consonantes de más
y el misterio de tu mirada.
No comprendo ninguna
explicación que nos haya juntado
pero ¡diablos!
si hasta un té me tomaría.
Sabe Dios que aquí estamos hoy
a veces cercanos, a veces no,
convenciéndonos el uno al otro,
llenos de fiebre y dolor,
pero sanando las margaritas
que ardieron y sangraron,
nos hicieron adultos
escribieron poemas
y algunas cartas,
dolieron
como si nunca
más fuesen a no doler.
Hasta el hoy
que nos encuentra
abraza y desnuda
llenos de alcohol
y ganas de fumar
tocando la guitarra
pobres acordes
desdibujados,
como vos
y quien escribe,
arruinados
vagos
todavía con alguna espina
pero juntos.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Hoy te extrañé

Hoy te extrañé,
lo hice y no llevaba
un día sin verte
ni respirarte.
Hoy te extrañé,
y eso que hace poco
anduve recorriendo
los rincones de tu cuerpo.
Hoy te extrañé,
a pesar de que
hablamos a la distancia
y nos dijimos te quiero.
Hoy te extrañe,
bailando en mis brazos,
mirando la nada,
llena de nervios y calma.
Hoy te extrañé,
soñaba mi almohada
los momentos en los que
tú sueñas sobre ella.
Hoy te extrañé,
porque escuché una canción
que me hizo recordarte
y pensarte y desearte.
Hoy te extrañé,
me salieron unos cuantos
versos de la nada
importantes solo si los lees.
Hoy te extrañé,
porque anduve un buen
rato solo con mi guitarra
y dije debo escribir.
Hoy te extrañé,
porque también pude pensar
que se me hacen largas
las horas cuando no andas en frente mío.

sábado, 14 de octubre de 2017

Carta a la ausencia

Estuve lidiando un poco con tu ausencia.
En realidad bastante.
Pero eso fue hace mucho.
Reapareciste en un sueño,
como una brisa que trajo un rato de tu aroma.
Anduve escuchando Las Pelotas
y todas las canciones me hacen acordar a vos.
Estoy bien, contento, completo.
Tengo amigos, cerveza y un par de flores.
Me salen bien varias cosas
y no me duele equivocarme.
Por eso tampoco me duele tu nombre,
ni tus canciones
o la risa tímida que tenías cuando
entrada la madrugada pedías mi guitarra.
Estas todos los días,
pero no te respiro ni un minuto.
Escribo estas líneas todos los días,
mañana puede haber una vocal nueva,
cabello de trigo y mirada perdida,
primavera golpea al río.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Dolores

No rías Dolores, que nos haces reir a todos.
Pero Dolores juega, baila, canta y siempre, pero siempre, está riendo. No importa si llueve, si el pronóstico miente o las noticias de los diarios llenas de sangre. Dolores dibuja sonrisas incluso en aquellos que no quieren sonreir.
¿Será su carcajada contagiosa? Se preguntan en el barrio
¿Será su el movimiento de su pelo danzando al compás de sus pómulos? Dice un borracho filosófico.
¿Será que se ríen más los hombres? Dice la chusma.
Y Dolores es risa, es pura risa inundando los caminos que atraviesa. No le hace honor a su nombre, no. Por lo menos en público. Y la gente se pregunta por qué. ¿Ocultará algo? dicen las vecinas otra vez.
Dolores ríe y hace reir. Dolores baila y hace bailar. Dolores juega y hace jugar.
Es un carnaval en sí misma. Es la vida en sí misma. No hay misterio más grande que su eterna sonrisa.
Yo la miro y pienso:
Es ella misma la metáfora de la vida que todos queremos.