¿Nunca deseaste con todas tus ganas que alguien te dirija la palabra?
No
¿Nunca escuchaste una canción tantas veces seguidas como para dejar todo lo demás?
No
¿Nunca sentiste piel de gallina por el roce con esa persona?
No
¿Nunca te preguntaste de dónde salen expresiones como esa?
No
¿Nunca te quedaste mirando el sol hasta que las lágrimas florecieron en tus ojos?
No
¿Nunca buscaste su mirada con la tuya solo para detener el tiempo?
No
¿Nunca reuniste a todos tus amigos para decirles lo mucho que los valoras?
No
¿Nunca te cansaste de decir nunca?
No
¿Nunca te aburrió escuchar a alguien?
Eso quizás sí.
martes, 31 de enero de 2017
sábado, 28 de enero de 2017
No saber vivir
Las estrellas fugaces se ahogan en este mar de mierda,
es la vida que se asoma por delante con sus redes,
repletas de sabores y de arañas,
buscando testigos que llamen a cantar baladas de rock and roll.
Nadan sin cansarse porque no conocen el no,
desconocen la soledad de una triste poesía de medianoche,
ignoran otro quehacer mas que nadar,
contestan a sus preguntas con llamadas al amanecer.
Y vuelven a comenzar la jornada, vuelven a su rutina,
otra vez la garganta cerrada y la desesperación en los dedos,
la nariz tapada y los ojos mojados,
la sangre revuelta en entrañas y tímpanos.
Por no saber vivir solo sienten la amargura,
otro día se incendia en el calendario,
otra noche golpea a la puerta,
y se siguen ahogando, se infestan del mar, patalean.
Quieren nacer, una oportunidad,
la súplica por un final feliz, por un maldito feliz,
pero esa no es la trampa del mar,
por eso se ahogan y sumergen en el fondo tenebroso.
es la vida que se asoma por delante con sus redes,
repletas de sabores y de arañas,
buscando testigos que llamen a cantar baladas de rock and roll.
Nadan sin cansarse porque no conocen el no,
desconocen la soledad de una triste poesía de medianoche,
ignoran otro quehacer mas que nadar,
contestan a sus preguntas con llamadas al amanecer.
Y vuelven a comenzar la jornada, vuelven a su rutina,
otra vez la garganta cerrada y la desesperación en los dedos,
la nariz tapada y los ojos mojados,
la sangre revuelta en entrañas y tímpanos.
Por no saber vivir solo sienten la amargura,
otro día se incendia en el calendario,
otra noche golpea a la puerta,
y se siguen ahogando, se infestan del mar, patalean.
Quieren nacer, una oportunidad,
la súplica por un final feliz, por un maldito feliz,
pero esa no es la trampa del mar,
por eso se ahogan y sumergen en el fondo tenebroso.
lunes, 9 de enero de 2017
8 de enero
Eran dos almas que erraban por la vida cuando se encontraron aquella vez. Después lo seguirían siendo. El ocho de enero golpeaba en el sol de una tarde sin nubes. Él la miraba con sus ojos y con su piel. Ella sentía esa mirada en el cabello y en las jóvenes y temblantes piernas. Se apoyaron sobre las sábanas perdidos en el espacio entre sus miradas, vergonzosos, silenciosos, hambrientos de caricias. Él sentía su aliento en la frente, lo deseaba. Tenía la obligación de decir algo o de hacer algo, dar un paso, acercarse, caminar hacia su ombligo, fotografiar esa cara sonrojada. No podía hacer nada. Era Fantasy frente a él.
Y ella...ella solo lo miraba, lo observaba, lo esperaba. No podía hacer nada con sus años ni con su falta de cariño. ¿Duraría un instante? ¿Sería en el futuro un recuerdo con sabor a mate recién hecho? Se decía a sí misma que no debía pensar en esas cosas. Pero algo tenía que hacer porque su cuerpo no se movía.
Los minutos se pasaban en la humedad del ambiente. Podía irse la oportunidad pensaba él, O podía irse ella que era peor. O podían irse ambos y perder los días venideros. Quería apretarla y besarla. Quería tomarle las manos que las adivinaba frías como el ártico. La poesía estaba en el aire pero él apenas la notaba. Ella buscaba el sentido de esa escena metáfora.
Y mientras se miraban, se callaban, se desnudaban los ojos.
Se acercaban lentamente. Había llegado el momento de cortar con tanto suspiro.
- ¿Querés?- amagó él. Pero no tenía que ser así.
- ¿Puedo besarte?
Ella quería ayudarlo pero comprendía. Lo admiraba. Lo entendía.
- Quiero- Era la única palabra que podía salir de boca de ella.
Comenzaron a amarse un buen rato después de eso. Lo que sucediera aparte sería anecdótico.
miércoles, 28 de diciembre de 2016
El fondo de mi almohada
Se me escapa el sudor en las manos,
se recorren las grietas de mi piel,
el destino se hace vivo en tus ojos
y yo no puedo mirarte más.
Ahogo las penas en un vaso de silencio,
siento un calambre en las entrañas,
revivo pensando en lo dulce del olvido
floto con la esperanza en la cara.
No hay un instante de agonía en este cielo,
una mentira con piernas de gelatina
pero la gente baila y canta y se abraza y se hablan,
a eso le llaman un poco de paz.
Doy vueltas en la cama,
pensarte ya no es un castigo,
estas líneas son puro placer
hay una luz en el fondo de mi almohada.
No estas en ese pozo profundo,
hay miel y caramelo por todos lados,
un jazmín y un poco de cerveza,
una foto de cuando era un niño en brazos de madre.
En la almohada vuelvo a sudar,
hay un poco de calma alrededor,
se vienen los bellos tiempos por delante,
eso me trae un poco de nervios.
se recorren las grietas de mi piel,
el destino se hace vivo en tus ojos
y yo no puedo mirarte más.
Ahogo las penas en un vaso de silencio,
siento un calambre en las entrañas,
revivo pensando en lo dulce del olvido
floto con la esperanza en la cara.
No hay un instante de agonía en este cielo,
una mentira con piernas de gelatina
pero la gente baila y canta y se abraza y se hablan,
a eso le llaman un poco de paz.
Doy vueltas en la cama,
pensarte ya no es un castigo,
estas líneas son puro placer
hay una luz en el fondo de mi almohada.
No estas en ese pozo profundo,
hay miel y caramelo por todos lados,
un jazmín y un poco de cerveza,
una foto de cuando era un niño en brazos de madre.
En la almohada vuelvo a sudar,
hay un poco de calma alrededor,
se vienen los bellos tiempos por delante,
eso me trae un poco de nervios.
miércoles, 7 de diciembre de 2016
Hoy
Hoy te extrañe
Te extrañe un instante a la mañana,
un instante como el primer beso que diste,
como la primera recordada vez
que fundimos nuestros sexos en la sábana,
y me susurraste al oído una frase de rock and roll,
dios mío sabías que amaba ese detalle.
Fueron unos segundos de pensar en ti,
preguntarme si esa sonrisa estará intacta,
si se puede reemplazar el cariño
o escribir una poesía más bella
cuando se conoce a otra persona
y ese brillo despierta la duda si no estaré faltando a tu recuerdo.
A veces deseo que los instantes sean eternos,
como tu piel en mi piel
y tus labios pronunciando la canción
de la que nunca jamás nos vamos a ir
ni bebiendo ni gritando.
Deseo otro instante como aquellos,
aunque solo dure un instante,
que me sirva para dibujarte y así
pueda decirte una última vez
que nada jamás será como una mañana en tus piernas
Te extrañe un instante a la mañana,
un instante como el primer beso que diste,
como la primera recordada vez
que fundimos nuestros sexos en la sábana,
y me susurraste al oído una frase de rock and roll,
dios mío sabías que amaba ese detalle.
Fueron unos segundos de pensar en ti,
preguntarme si esa sonrisa estará intacta,
si se puede reemplazar el cariño
o escribir una poesía más bella
cuando se conoce a otra persona
y ese brillo despierta la duda si no estaré faltando a tu recuerdo.
A veces deseo que los instantes sean eternos,
como tu piel en mi piel
y tus labios pronunciando la canción
de la que nunca jamás nos vamos a ir
ni bebiendo ni gritando.
Deseo otro instante como aquellos,
aunque solo dure un instante,
que me sirva para dibujarte y así
pueda decirte una última vez
que nada jamás será como una mañana en tus piernas
viernes, 18 de noviembre de 2016
Tantos años después, compañero
Nos fuimos encontrando tantos años después
querido compañero de barrio y carnaval.
Los años nos moldearon inquietos y pacientes,
coloreando el sabor de la derrota y la injusticia.
Nos abrazamos en el frente de la marcha,
al paso del silencio del reclamo.
Las manos menos callosas que antes,
la mente más cultivada que en ese entonces.
Las huellas de las ollas y los guisos,
de las visitas por los pueblos y el mate bien amargo.
Puerta a puerta, queríamos llamar e invitar,
el clamor de los niños nos hacía llorar.
Tantos años pasaron compañero,
nos hicimos amigo y enemigo, respeto y olvido.
El grito siempre está al pie del cañón,
allí estuvimos para responder otra vez.
querido compañero de barrio y carnaval.
Los años nos moldearon inquietos y pacientes,
coloreando el sabor de la derrota y la injusticia.
Nos abrazamos en el frente de la marcha,
al paso del silencio del reclamo.
Las manos menos callosas que antes,
la mente más cultivada que en ese entonces.
Las huellas de las ollas y los guisos,
de las visitas por los pueblos y el mate bien amargo.
Puerta a puerta, queríamos llamar e invitar,
el clamor de los niños nos hacía llorar.
Tantos años pasaron compañero,
nos hicimos amigo y enemigo, respeto y olvido.
El grito siempre está al pie del cañón,
allí estuvimos para responder otra vez.
lunes, 14 de noviembre de 2016
Ellos dos
Él le dijo que no podía arriesgar,
ella solo quería tejer y pintar.
¿Para qué vamos a hablar si sabemos
que nos volveremos a encontrar?
Ella lloraba siempre a la noche,
él pensaba en ponerse a escribir,
quizás una duda a la luna:
¿Se puede acompañar si se quiere sanar?
Y ellos estaban otra vez ahí,
en la niebla de los besos que amagaban,
callados en sus ojos y en su alma
diciendo qué otra cosa podemos hacer mañana.
ella solo quería tejer y pintar.
¿Para qué vamos a hablar si sabemos
que nos volveremos a encontrar?
Ella lloraba siempre a la noche,
él pensaba en ponerse a escribir,
quizás una duda a la luna:
¿Se puede acompañar si se quiere sanar?
Y ellos estaban otra vez ahí,
en la niebla de los besos que amagaban,
callados en sus ojos y en su alma
diciendo qué otra cosa podemos hacer mañana.
sábado, 5 de noviembre de 2016
Gustar
Me gusta cuando no te das cuenta que te gusto,
cuando abrazas el cielo con tu pelo,
cuando enciendes la sonrisa en la luna
y yo me cruzo por el río a tu cintura.
Me gusta tu pañuelo y esa zamba,
el murmullo de los grillos en la calma
y el rocío en tu piel que me atrae
cual niño mientras bailas en la nada.
Me gusta que no me digas nunca,
que a veces olvides mi nombre,
sobre todo me gusta que te burles
y aflore la timidez de mi instante.
Me gusta que tu espalda sea horizonte,
que en acuarelas me imagine tus labios,
y aunque no pase de eso ni con tiempo,
no dejará de gustarme que me estés mirando.
cuando abrazas el cielo con tu pelo,
cuando enciendes la sonrisa en la luna
y yo me cruzo por el río a tu cintura.
Me gusta tu pañuelo y esa zamba,
el murmullo de los grillos en la calma
y el rocío en tu piel que me atrae
cual niño mientras bailas en la nada.
Me gusta que no me digas nunca,
que a veces olvides mi nombre,
sobre todo me gusta que te burles
y aflore la timidez de mi instante.
Me gusta que tu espalda sea horizonte,
que en acuarelas me imagine tus labios,
y aunque no pase de eso ni con tiempo,
no dejará de gustarme que me estés mirando.
jueves, 20 de octubre de 2016
María
María amaba y Juan golpeaba.
María callaba y Juan violaba.
María se dejaba, Juan amenazaba
María sabía que iba a cambiar. Juan volvía con más fuerza
María lavaba los platos, Juan bajaba su bragueta.
María quería gritar, Juan acabar.
María se humillaba, Juan se iba de putas.
María se lo buscaba, Juan castigaba.
María pedía permiso, Juan decidía.
María se cansaba, Juan podía avivarse.
María buscaba ayuda, Juan volvía ebrio.
A María no la escuchaba la familia, Juan seguro no era bien atendido.
María estaba sola, Juan se reía con los amigos.
María juntaba fuerzas, Juan era más poderoso.
María podía buscar a la policía, Juan los conocía a todos.
María se maquillaba más, Juan la amaba demasiado.
María no tenía marcha ni ley, a Juan ni le importaba.
María todavía lo amaba, Juan no quería cocinarse.
María temía por sus hijos, Juan también los criaba.
María vomitaba a la noche, Juan olía a pantano.
María no trabajaba, Juan quería dejarla en la casa.
María no se compraba ropa, Juan le conocía los gustos.
María quería decir chau, Juan le decía Putita.
María quería protección, ni forro usaba Juan.
María un dia se animó, Juan la castigó y la encerró.
María lloraba de dolor, Juan lo hacía por su bien.
María cargó de vuelta su valor, Juan esta vez no lo vio.
María quiso denunciar, Juan quería la cena.
María se fugó, Juan la buscó.
María escapaba, Juan tenía que enseñar.
María esta vez gritó, Juan la fajó.
María se defendió, Juan la incineró.
Por María nadie preguntó, Juan un pozo grande cavó.
A María después la encontraron, de Juan poco sospecharon.
Alguien dijo a María la mató Juan, otro dijo seguro por pasión.
A María nadie la reclamó, a Juan nadie lo juzgó.
María es una más, Juan es tantos otros.
María no debería ser una menos, a Juan la justicia debería llegar.
María callaba y Juan violaba.
María se dejaba, Juan amenazaba
María sabía que iba a cambiar. Juan volvía con más fuerza
María lavaba los platos, Juan bajaba su bragueta.
María quería gritar, Juan acabar.
María se humillaba, Juan se iba de putas.
María se lo buscaba, Juan castigaba.
María pedía permiso, Juan decidía.
María se cansaba, Juan podía avivarse.
María buscaba ayuda, Juan volvía ebrio.
A María no la escuchaba la familia, Juan seguro no era bien atendido.
María estaba sola, Juan se reía con los amigos.
María juntaba fuerzas, Juan era más poderoso.
María podía buscar a la policía, Juan los conocía a todos.
María se maquillaba más, Juan la amaba demasiado.
María no tenía marcha ni ley, a Juan ni le importaba.
María todavía lo amaba, Juan no quería cocinarse.
María temía por sus hijos, Juan también los criaba.
María vomitaba a la noche, Juan olía a pantano.
María no trabajaba, Juan quería dejarla en la casa.
María no se compraba ropa, Juan le conocía los gustos.
María quería decir chau, Juan le decía Putita.
María quería protección, ni forro usaba Juan.
María un dia se animó, Juan la castigó y la encerró.
María lloraba de dolor, Juan lo hacía por su bien.
María cargó de vuelta su valor, Juan esta vez no lo vio.
María quiso denunciar, Juan quería la cena.
María se fugó, Juan la buscó.
María escapaba, Juan tenía que enseñar.
María esta vez gritó, Juan la fajó.
María se defendió, Juan la incineró.
Por María nadie preguntó, Juan un pozo grande cavó.
A María después la encontraron, de Juan poco sospecharon.
Alguien dijo a María la mató Juan, otro dijo seguro por pasión.
A María nadie la reclamó, a Juan nadie lo juzgó.
María es una más, Juan es tantos otros.
María no debería ser una menos, a Juan la justicia debería llegar.
martes, 18 de octubre de 2016
En silencio sin saber
No sé escribir poesía de rimas doradas,
sé dedicarte largos y estrechos versos,
amargos y muchas veces oscuros,
no sé hacerlos de otra manera.
Versos turbulentos y dedicados,
pasiones en puño y letra,
razones para no verte más,
adicciones en el mismo ser.
No sé escribir cosas bellas para tí,
no sé decirte cómo has ido hoy,
no sé esperarte, tampoco desearte,
sé como mirarte y contemplarte.
No sé despedirme ni peinarme,
tampoco sé como agarrarme,
sé querida como pintarte,
como mancharte y lavarte.
Sé como poner un mantel,
preparar la cena y llevarte a correr,
también sé de vagar y penar,
ando con ganas de saber beber.
Y debo decir que no sé detener el tiempo,
o parar la tempestad de las pieles,
pero sé la caricia de porcelana,
que en silencio, sin saber, te mueres por tener.
sé dedicarte largos y estrechos versos,
amargos y muchas veces oscuros,
no sé hacerlos de otra manera.
Versos turbulentos y dedicados,
pasiones en puño y letra,
razones para no verte más,
adicciones en el mismo ser.
No sé escribir cosas bellas para tí,
no sé decirte cómo has ido hoy,
no sé esperarte, tampoco desearte,
sé como mirarte y contemplarte.
No sé despedirme ni peinarme,
tampoco sé como agarrarme,
sé querida como pintarte,
como mancharte y lavarte.
Sé como poner un mantel,
preparar la cena y llevarte a correr,
también sé de vagar y penar,
ando con ganas de saber beber.
Y debo decir que no sé detener el tiempo,
o parar la tempestad de las pieles,
pero sé la caricia de porcelana,
que en silencio, sin saber, te mueres por tener.
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